El Jardín Mágico de las Brujas (3ª parte)

Situando el Jardín al Exterior

Los jardines mágicos  por lo general no conservan los diseños comunes de jardines, muchos ellos se diseñan como laberintos. La mayoría de ellos están organizados sobre trazados que arrancan a partir de una figura circular, ya que el círculo simboliza la fertilidad, la reencarnación y la eternidad. Algunas brujas ambiciosas y con posibilidades de hacerlo, diseñan sus jardines dándoles forma de soles, lunas crecientes y estrellas.

El componente básico a la hora de diseñar nuestro jardín, es una vívida imaginación, y una buena provisión de piedras planas que servirán para marcar los contornos del diseño. Recordemos que en este tipo de jardines, se persigue un fin más allá de la complacencia estética para el ojo humano, ya que también se trata de invocar a las fuerzas que necesitamos que habiten en él.

Cuando usted se haya decidido acerca del modelo de diseño que empleará, consiga un buen libro de hierbas de cultivo. Tome nota del tamaño y características de cada una de las plantas que usted desea cultivar, así también como de sus necesidades específicas (sol, sombra, agua, luz, etc.). Calcule las distancias que debe haber entre una planta y otra de acuerdo a su tamaño y necesidades. Realice un bosquejo aproximado a escala del área donde piensa cultivar, y dibuje a lápiz las hierbas, teniendo en cuenta sus tamaños y distancias, integrándolas a su diseño ya elegido, en cada una de las posiciones deseadas.

A continuación les daré unos lineamientos generales acerca de las hierbas para que tengan en cuenta a la hora de sembrar.

La albahaca es una planta que no se desarrolla bien si está en compañía de otras, así que es conveniente cultivarla en una maceta cerca de la casa.

La salvia y la ruda crecen bien si están cercanas una de la otra, así como también el coriandro y el eneldo entre sí. La menta y el perejil no se llevan bien juntos..

Si usted puede y está en sus planes plantar árboles, coloque: Ciprés al Norte; Saúco al Este; Laurel al Sur; y Sauce al Oeste del jardín. Si está en su mente o sus posibilidades plantar un árbol de Tejo, hágalo al Sudoeste, en un ángulo de su propiedad. Un Arce plantado cerca de la casa es muy beneficioso. Pero debe tener cuidado al plantar árboles, no sea cosa que éstos den demasiada sombra al jardín, ya que algunas hierbas necesitan la luz solar directa.

Cuando el plan de trazado para el jardín se encuentre bien afirmado en su mente y dibujado sobre el papel, salga a conseguir las semillas y plantas o plantines que necesite para realizarlo.

Sin embargo, antes de que las hierbas puedan ser sembradas o plantadas, es necesario proceder a la preparación del terreno.

Preparando el Terreno

Cuide principalmente que el lugar escogido no se un sitio muy transitado, a fin de que las plantas no sean molestadas. Marque en el lugar escogido el trazado de su jardín. Lo mejor es iniciarlo en primavera, cuando ya han pasado los fríos crudos.

Ya en el lugar de creación del jardín, tomar un puñado de muérdago. (Nota de la traductora: cuidado las personas que viven es Sudamérica y otros sitios, ya que es común confundir el muérdago con el acebo, y no es lo mismo). Se muele este muérdago en un mortero, tres días después de haberse iniciado la Luna Nueva. Espolvorear el polvo resultante sobre la tierra, de un lado a otro. Luego se comienza a trabajar la tierra, munidos de pala y zapa (o zapín), removiendo la superficie hasta que aparezca la tierra húmeda. Toda el área  debe quedar labrada de esta manera.

Si observamos que la tierra es muy dura, hay que agregar un poco de estiércol como abono; si fuera arenosa, hay que agregar humus.

La mayoría de las hierbas no requieren tierras en perfectas condiciones para su desarrollo, pero si logramos mejorar el terreno obtendremos especímenes mucho más saludables.

El diseño básico del jardín, como dijimos anteriormente, parte de una base circular, realizando esta circunferencia, de acuerdo al tamaño de terreno del que dispongamos.

Consiga una soga lo suficientemente larga como para marcar con ella el perímetro de la circunferencia del jardín, atando fuertemente cada uno de los extremos para que el círculo quede perfectamente sellado. Si utiliza  varios trozos de soga, tenga la precaución que queden todos bien unidos.

Luego determine con ayuda de una brújula, los puntos cardinales exactos en su jardín. Marque los puntos con rocas para tomarlos como referencia, poniendo la más grande al Norte.

Cuando llegue el anochecer, preparar un fuego pequeño, o colocar lámparas alrededor del área para iluminarla.

Comenzando por el Norte, clavar una vela en la tierra cera de la soga pero fuera del círculo. Luego, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, colocar otras al Este, Sud y Oeste, una en cada punto.

Si la noche fuera muy ventosa, se pueden usar cuatro linternas, o ubicar las velas dentro de recipientes de vidrio. Si utiliza éste método, vierta en el fondo del recipiente un poco de cera derretida antes de poner en él la vela, a fin de que ésta se pegue al fondo. Ubique las velas en cada punto, al lado pero fuera del círculo.

Ahora, tomamos nuestro athamé y nos paramos en el centro del círculo, mirando hacia el Norte. Alzando los brazos hacia el cielo decimos (si el viento es muy fuerte y tempestuoso, debemos gritar, mas que decir): “Yo invoco a los poderes del Norte, para que bendigan y protejan este jardín” 

Repetir esto con cada punto, cambiando el nombre  por el del  punto cardinal al que corresponda en la invocación.

Al terminar, volverse de nuevo hacia el Norte. Inclinarse sobre la tierra y comenzar a trazar con la punta del athamé el pentagrama sobre el terreno. La punta superior llegará hasta la vela del Norte, y las demás deben quedar equitativamente espaciadas, cada una tocando la soga que delimita el círculo.

Ahora, arrodillándose en la parte meridional del pentagrama, trazar los siguientes símbolos con la punta del athamé. La parte superior del símbolo es un círculo, y lo pondremos  orientado al Norte; luego, trazar dos segmentos de círculo que representen a la Luna Creciente  (    ) ; uno al Este y otro al Oeste, y entre los dos, un triángulo cuyo vértice superior apunte al Sur. Espero que esto sea claro para todos.

Ahora, sentarse y ponerse muy en calma. Concéntrese y cuente nueve latidos de su propio corazón. Ahora sí, usted puede estar seguro que su jardín se encuentra protegido mágicamente. Apague las velas, comenzando desde el punto Norte, siguiendo la dirección de las agujas del reloj. Si utilizó recipientes de vidrio a causa del viento, saque la vela de su interior y deje que el propio viento se encargue de apagarla.

Con mucho cuidado y gentileza, corte con su athamé una rama de abedul, fresno silvestre o sauce, o de cualquier otro árbol cercano al lugar si no hubiera de estas especies. Si no hay árboles cercanos, se puede utilizar como último recurso una escoba común de barrer la casa, o una hecha específicamente par lo que vamos a realizar (ésto último es mejor).

Si va a cortar la rama de un árbol, siempre utilice el athamé. Acérquese al árbol y explíquele con gran cortesía y respeto, que necesita tomar una de sus ramas, y explíquele cual es el propósito y lo que usted va a hacer allí. Déjele como pago y retribución alguna cosa enterrada bajo su copa, cerca del tronco.

Vuelva al círculo con la rama o la escoba fuertemente asida. Párese al Norte, fuera del círculo, y comience a barrer, a limpiar con la rama  los símbolos que trazó en su interior,: Camine alrededor del círculo en el sentido de las agujas del reloj, y continúe barriendo hasta que en la tierra no quede nada  de los dibujos.

Recoja la soga y las velas, y guárdelas en un lugar seguro. Apague cualquier tipo de iluminación que estuviera empleando y retírese de allí.

A la mañana siguiente, justo a la salida del sol, vaya a ver si encuentra alguna señal en la tierra. Es probable que aparezcan algunos diseños especiales o símbolos sobre la tierra, aún cuando usted haya borrado todo o que dibujó la noche anterior. Es frecuente encontrar plumas de aves.

Si el rocío ha cubierto el terreno con un manto de líquido bendiciendo la tierra, déjelo secar. Recoja algunas plumas si las hubiera y registre este hecho como una unión entre su jardín y el silencioso poder de la Naturaleza.

Sirva en una vasija un cuarto litro de sidra pura y párese n medio del jardín. Con mano firme, rocíe sidra por toda la superficie de la tierra, girando para llegar a cada punto como si estuviera parado sobre un eje. Cuando la sidra se acabe, abandone el jardín y deje que la tierra absorba el líquido.

La sidra simboliza la sangre, despierta y renueva las energías residentes en la Tierra, y la prepara para la llegada del momento de plantar.

Deje a su jardín en paz  durante tres días. Cuide muy bien que nadie lo moleste, no personas ni animales deberían caminar sobre él. Los animales a menudo se sienten fuertemente  atraídos, ya que son naturalmente curiosos, y además son muy sensibles a la placentera vibración que emana desde el lugar que fue bendecido.

AL cuarto día, levantarse antes que el sol salga. El tiempo de plantar ha comenzado.

La Plantación

Como todo en la vida de la bruja, el momento de plantar debe ser guiado por la Luna. Algunas hechiceras siguen atentamente el paso de la Luna por el zodíaco, y plantan sus hierbas sólo durante los momentos  que signifiquen mayor fertilidad.

Ubicar los paquetes de semillas y los plantines justo en el centro del jardín. Salga a conseguir (comprando o haciéndolo usted), algunas estacas  de madera de una pulgada de ancho y 9 pulgadas de largo. Con un marcador negro indeleble, va a escribir los nombres de cada hierba en estas estacas, a ambos lados de la misma.

Luego tome las semillas y comience a sembrar de acuerdo a las indicaciones que tenga el paquete, o las que usted ya conoce, siguiendo el diseño que usted ya se trazó antes de comenzar. En cada sector sembrado con determinada semilla, coloque una estaca con el nombre de la misma, para marcarla. Realice el trabajo por sectores, hasta poner en la tierra todas las semillas y plantines que tenga, y siempre de acuerdo al diseño previo. Busque de plantar siempre en la fase adecuada de la Luna. Rocíe con cuidado diariamente su jardín con agua limpia, si es de lluvia, mejor. Así como las rocía a diario con agua para que  crezcan, hable con ellas y con las semilla que aún no germinan. Active su imaginación y visualice su hermoso jardín tal cual lo desea, y vea eso cuando lo mire, en vez de ver tan solo una porción de tierra labrada y húmeda, porque como lo imagine, será.

Con cuidados, tiempo y magia, su jardín rebosará de vida. Cuide de sus plantas especialmente si vive en lugares de fríos o calores intensos.

Ralee si fuera necesario las plantas que van creciendo, si es que ellas no se ralean por sí mismas. Cuando sus hierbas se hayan desarrollado bien, tengan un tamaño más importante, y estén tupidas y vibrantes, entonces, y solo entonces, podrá comenzar a cosechar de ellas, siguiendo las instrucciones que encontrará en esta obra.

La Protección del Jardín

El ritual de protección inicial puede ser complementado de tanto en tanto, utilizando  algunos de los siguientes métodos.

Una antigua tradición, dice que se deben plantar tres tipos de flores rojas para proteger al jardín, tales como pueden ser: geranio, rosa y nasturcio. Sirven como guardianas, para mantener lejos de su tierra a los visitantes indeseados.

Para proteger su jardín de tormentas y granizadas, asegúrese de plantar verbena en algún lugar cercano, o dentro del mismo jardín. Un árbol de laurel también brinda protección para esto.

Los árboles son grandes protectores. Hay una antigua costumbre celta que se sigue utilizando hasta ahora, que es la de atar un listón rojo alrededor del tronco de un árbol, mientras se iba diciendo una oración de este tipo: “Árbol de Saúco, velarás por la seguridad… Oh Sagrado Roble! Oye mi llanto pidiendo tu protección… por eso te amarro”

Cuide de reemplazar los listones rojos regularmente, cada plenilunio. Este ritual puede efectuarse también en algunas plantas de las más robustas que tengamos en el jardín.

Los insectos destructivos son un gran y  antiguo problema, tanto para las brujas, como para  los jardineros. Hay un procedimiento muy efectivo para echarlos fuera del jardín..

Esperamos que la Luna Llena transite por los signos de Leo, Virgo, Acuario o Géminis. Espolvoreamos la tierra con pimienta de cayena alrededor de la base de cada planta afectada. Otra solución es rociar la planta con un spray con una solución de 1/a de taza de jugo de cebolla (pasada por la licuadora), 1 cucharada de jabón líquido, o bien detergente biodegradable. Esta solución bien mezclada, se rocía sobre la planta, con mucho cuidado de que no caiga en  la tierra. Si cayera en la tierra, debemos enjuagarla echando bastante agua. Después de unos días, enjuagar las hojas de la planta para eliminar el jabón seco y los insectos que pudiera tener adheridos, y luego vaporizarla con agua limpia y fresca.

Si el problema persiste, buscaremos un sistema muy natural. Hay sitios en los que se crían y venden vaquitas de San Antonio, o mariquitas, por lo general son muy baratas y son capaces de limpiar muy efectivamente el jardín de pequeños insectos. También la mantis religiosa, o mamboretá es muy efectiva.

Plantar caléndula y ruda en medio de otras plantas también es un buen método de control para las pestes. Muchos insectos no toleran el olor de estas hierbas.

Si no se tiene nada de esto a mano y no se lo puede conseguir, compre un repelente spray orgánico para plantas y aplique según las instrucciones. (Nota de la traductora: fíjense que no sea veneno, sino repelente, y estén bien seguros de que sea orgánico y no químico)

Un viejo método para enfrentarse a los animales a los que les encanta masticarse las hierbas mágicas, es hacerse de una pequeña imagen de la ofensiva criatura, aguardar la Luna estéril y enterrar el muñequito en el jardín, y usted ya no tendrá problemas.

De todos modos, antes de usar el método anterior, tal vez sería mejor tratar de comunicarse con los animales, e invitarlos a irse del jardín, tal vez, en el momento de plantar poner más cantidad de cada hierba, para sí compartir el jardín con ellos… tu sabrás lo que quieres hacer. Esto decía un anciano al momento de sembrar:

“Uno para la roca, uno para el cuervo

uno para morir, otro para crecer”

Seguramente la Bruja verde tendrá uno o dos sapos en su jardín. Ellos se alimenta de cantidades y cantidades de insectos. Pero ellos necesitan agua, así que si queremos que vivan en nuestro jardín, debemos aprovisionarlos de una fuente de agua que tenga fresca todo el tiempo, por supuesto, un lugar donde “guarecerse” en caso que sienta necesidad de ello. Esto lo podemos hacer poniéndole un una vasija de barro de manera que el sapo pueda meterse en ella y sentirse cobijado.

Finalmente, durante los meses de invierno, si usted reside en zonas de temperaturas heladas, o donde nieva, cubra la tierra del jardín con una capa de paja y hojas, dejándola allí hasta que empiece definitivamente a llegar la primavera y el peligro de las fuertes heladas haya pasado. Pero hay que cuidar de poner la paja cuando ya esté el tiempo helado, porque de  hacerlo antes, algún roedor podría adoptar nuestro jardín como vivienda permanente durante el invierno, produciendo graves daños a las plantas.

Jardinería Mágica

Las brujas han cultivado hierbas durante siglos, y así has acumulado experiencias sobre muchísimos procedimientos efectivos para sus jardines mágicos. Muchas veces, la experiencia enseña muchísimo más que una pila de libros de jardinería.

Cuando las plántulas estén bien establecidas en su crecimiento, es muy factible que algunas otras plantas “no invitadas al jardín”, se presenten sin permiso. Déjelas en paz, ya que difícilmente harán daño a sus hierbas, y además, muchas de ellas poseen  fuerza mágica. Normalmente los jardineros – no magos, las destruyen, llamándolas “hierba mala”, es porque en realidad no conocen sus poderes.

Aquí van algunas reglas específicas para la poda.

La poda se debe realizar en luna cuarto menguante. Los cercos de protección, como por ejemplo el espino que desde tiempos inmemoriales están presentes en los jardines mágicos, debe ser podado siguiendo la dirección Este – Oeste, siguiendo el curso del sol.

Recorte sus árboles girando en torno a ellos, siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

Los cardos pueden llegar a convertirse en una pequeña molestia en nuestro jardín mágico. Si usted los corta luego del solsticio de verano (Midsummer), se hará más fuerte que antes, y por cada uno que corte, crecerán dos. Así que a menos que usted tenga interés en tener una gran cantidad de cardos en su jardín, asegúrese de podarlos antes del 21 de junio (Nota de la traductora: Tómese en cuenta que esta fecha está dada para el hemisferio Norte, así que si Ud. Vive en el hemisferio Sur, la fecha sería el 21 de diciembre)

Tal vez usted quiera compartir sus plantas con algún amigo, eso está muy bien. Pero aún en esto hay que  observar reglas. Nunca dé usted mismo una parte de su planta a nadie. Si un amigo le pide, por ejemplo un ramillete de romero ante su jardín, usted cambie de inmediato de tema y aléjese de allí con su amigo. Ellos deben “robarse” el ramillete por sí mismos. Siguiendo este procedimiento, la planta se mantendrá saludable. Particularmente no estoy del todo de acuerdo con esta parte, ya que disfruto mucho de dar y recibir plantas.

Una vez al mes, luego de que sus hierbas se encuentren bien fuertes, preferentemente en noche de Luna Llena, camine por fuera del jardín y dibuje un círculo alrededor de cada planta con el athamé. Asegúrese de que el círculo quede perfectamente cerrado. Dibújelo en el sentido de las agujas del reloj. Esto ayuda a conservar los poderes dentro de las hojas y raíces.

También acostúmbrese a ir a visitar a sus hierbas por la noche, cuando las baña la luz de la Luna y converse con ellas. No descuide esto, ya que logra crear un lazo especial entre el jardín y usted, una conexión entre su energía y la de las plantas. Si algún vecino llegara a oír casualmente sus conversaciones nocturnas, no se preocupe. Muchas personas aún sin ser brujas conversan con sus plantas, y muchos psicoanalistas predican que se trata de una excelente terapia. Trate de hablar con ellas no solo en la noche, sino también durante el día, mientras las riega, las poda o las contempla.

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